Pelugestion peluquería y tecnologiaDebido a la falta de “hábito tecnológico y a la gran atomización, en peluquería la tecnología se entiende como un elemento externo al negocio, que en el mejor de los casos, complementa o ayuda en el desempeño de las tareas cotidianas. Desde este punto de vista es lógico que el profesional invierta, por lo general, en elementos que no tienen que ver con la tecnología, como el local o equipamiento, frente a, por ejemplo, una aplicación de gestión.

Sin embargo, las peluquería obedecen a las leyes generales de cualquier otro tipo de negocio: se desenvuelven en competencia y, por lo tanto, su futuro depende de su capacidad de innovación. Y sólo pueden innovar quienes conocen realmente su negocio.

Pelugestion peluquería y tecnologíaLa importancia del análisis de cifras en peluquería se refleja en una realidad aplicable a toda actividad: lo que no se mide, no se puede mejorar. En una peluquería, como en cualquier empresa, saber qué ventas corresponden a cada empleado, el registro de tareas realizadas, el flujo de negocio, comparar diferentes periodos, etc. aporta un conocimiento concreto que posibilita la acertada toma de decisiones para mejorar la rentabilidad.

Tener datos sobre lo que ocurre en el negocio aporta conocimiento y el conocimiento se transforma en capacidad de decisión para avanzar en los objetivos propuestos. Por el contrario, el desconocimiento garantiza que las decisiones que se tomen serán equivocadas.

Pero esto requiere tiempo, dedicación, esfuerzo y la mayoría de las veces no es una información accesible sino que depende de la documentación que elaboran las asesorías o terceras personas. Y aquí es donde la tecnología se convierte en el mejor aliado, porque permite obtener todo eso simplemente pulsando unas teclas, en el momento deseado.

En este punto la tecnología deja de ocupar un lugar secundario y pasa a ser la clave en el camino hacia el éxito, así como una llave maestra que abre la puerta a la innovación. En este punto, el cambio de “hábitos” tecnológicos se convierte en un “cambio de modelo de gestión”. Para llevarlo a cabo los impedimentos son materiales: la inversión, la dificultad de uso, la seguridad de los datos…etc. Si se les da respuesta de forma eficaz, puede significar la revolución del sector y la inmersión masiva en las nuevas tecnologías, justo donde tecnología y negocio se dan la mano.

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