Cada día, y a lo largo de la jornada laboral, los profesionales del salón os exponéis a diversos agentes biológicos como virus, bacterias, hongos y parásitos. En general, una vez que la infección está presente en el cuerpo es difícil de curar. Los virus son un grupo de microorganismos sobre los que se desconocen todavía muchos aspectos de la infección. La terapia para la infección vírica es complicada porque los virus no tienen un metabolismo propio. Esto complica el tratamiento ya que los virus específicos no responden a los antibióticos, a diferencia de las bacterias que sí lo hacen.

La mayoría de las terapias solo reducen un mayor desarrollo de la infección. De este modo, la enfermedad vírica se convierte en una patología crónica. Desde Tello Profesional, distribuidores de Barbicide, especialistas en la desinfección de utensilios de trabajo, advierten sobre los riesgos a los que se enfrentan peluqueros, esteticistas, especialistas en uñas, etc. en su lugar de trabajo.

El primer paso para el control de la infección es limpiar o higienizar -estas dos palabras se refieren al primer paso en el que no se fulminan los patógenos pero se eliminan los restos visibles-. Este paso se lleva a cabo al lavar cualquier utensilio con agua tibia y jabón o con el uso de un producto de limpieza químico. En este punto se prepara el utensilio o superficie para la desinfección.

Tras completar el paso número uno, se desinfecta el objeto o superficie. Para que la desinfección se realice con éxito, se debe limpiar el objeto o superficie, de forma adecuada, según las instrucciones del paso uno. La desinfección requiere el uso de un producto desinfectante químico homologado en el país con el propósito de eliminar de forma efectiva todos los patógenos a tratar en el salón de belleza o peluquería.

Es necesario tener en cuenta que la desinfección se destina a instrumentos y superficies no porosas como los plásticos y los metales. Los objetos porosos (algodón, palitos de naranjo, limas de uñas, piedras pómez, bloque pulidor de uñas y gamuzas) se desechan después del uso. Para garantizar que la desinfección se realiza con éxito se debe asegurar que se mezcla de forma correcta, se cumple el tiempo de contacto requerido y se cambia la solución desinfectante utilizada para la inmersión de forma adecuada.

El paso número tres es la esterilización. Aunque no es obligatoria sí es interesante saber en qué consiste. Es poco común que se requiera la esterilización en el sector de la belleza profesional ya que normalmente se produce en el contexto médico. La esterilización es la destrucción total de toda vida microbiana. La forma más frecuente de esterilización es la realizada con una autoclave que emplea calor y presión para destruir los microbios.

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