Como buen peluquero pasamos mucho tiempo en el negocio. La espalda y las lumbares hablan por sí solas de las horas que nos mantenemos en pie. Pero, dejando a un lado el cansancio personal, lo más destacable de pasar horas peinando es que se convierte en nuestro segundo hogar.

Aunque nuestras clientas no nos visiten todos los días, cuando lo hacen pasan mínimo una hora en nuestra peluquería. Para muchas mujeres es ese reducto donde les encanta perderse unas horas cuando se tiene tiempo. Es un poco el lugar que oficia de excusa de reunión y que admite nuevas amistades y nuevas personalidades para conocer.

El objetivo a conseguir es que se sientan como en “su casa” porque si dejamos en ellas ese recuerdo, siempre pensarán en nuestro negocio como primera opción y se generarán esas ganas de volver. Desde el “buenos días” hasta el “gracias por su visita” existen claves que pueden ayudarnos a fidelizar a esa futura “amiga”:

  • Uniforme: Hay que invertir en ello. Es muy cómodo y coqueto vestirse como uno quiere cada día pero debes descartarlo. Un uniforme es nuestra carta de presentación. Nuestra imagen como empresa. Puedes elegir algo sencillo.
  • Amabilidad: Hay que saber dejar los problemas en la puerta al entrar a la peluquería. El buen humor es la clave. Un saludo adecuado con una gran sonrisa siempre es bien recibida.
  • Actualidad: No me refiero a las revistas del corazón. Esas son obligatorias. Si no a los peinados. Estar a la última de lo que se lleva, de los nuevos productos… Y a ser posible llevar un peinado actual cada día para mostrar directamente lo que podemos ofrecer. ¡Tú eres tu mejor cliente y el mejor vendedor!
  • Tecnología: Contrata Internet y ofrece wifi gratis a tus clientes. Siempre se agradece. El móvil es una herramienta poderosa ya que perdemos horas mirándolo. Su estancia en tu peluquería se pasará volando.
  • Servicio: Instalar una máquina de café. El olor que desprende es uno de los que más gustan a todo el mundo. Además hoy día es necesario el trato exclusivo: es lo más demandado.

Recuerda que son los pequeños detalles los que marcan la diferencia y hacen destacar nuestra peluquería de entre las muchas otras. El ofrecer un hogar es la mejor carta de presentación.

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