Ser estilista es algo más que cortar y tintar el cabello. Algunas veces, que no siempre por suerte, también son el terapeuta más barato que nadie podría conseguir. Los estilistas, cosmética y psicológicamente, transforman la imagen y confianza de sus clientes, por no hablar de que están más al tanto de los chismes que un programa de espectáculos. ¿Con cuántas de estas situaciones embarazosas te sientes identificado como profesional?

  • Recibir a una clienta con cita para un corte y luego decide aprovechar y añade color completo y recogido
  • “No quiero el pelo más corto y el color que tengo me gusta, pero necesito un cambio” dice tu clienta. Y entonces piensas “pues ya me dirás qué hacemos”
  • No poder escuchar a una clienta por el ruido del secador y sólo sonreír y reírte esperando que no se trate de una pregunta…

 

  • Explicarle a una clienta que llega con el cabello de color azul y negro, la cual pide un rubio platino que los tintes no hacen milagros

 

  • El sentimiento inexplicable de sorpresa y admiración que te produce ver un auto-corte de flequillo de una clienta.

 

  • Un cliente que mantiene los ojos bien abiertos mientras le estás lavando el cabello

 

  • Tus amigos asumen que todos sus cortes de cabello serán cortesía de la casa…

 

  • La cara de sorpresa de algún cliente cuando hablas de las tarifas de tus servicios como peluquero ¡Los buenos estilistas no son baratos, y los estilistas baratos no son buenos! Es más caro a contratar a un aficionado que a un profesional

 

  • Una clienta trae a su hijo después de un “accidente”  (niño+tijeras = una calva en la cabeza…) Y espera que seas capaz de solucionar el pequeño problema. Como estilista tienes tijeras y un peine, no una varita mágica

 

  • ¿Salir un viernes? ¿Qué tipo de pregunta es esa? ¡Para un peluquero no existe el fin de semana!

 

 

Un estilista es un artista por naturaleza y cuando una persona sabe de su tema y le apasiona, se nota. Por supuesto, todas las profesiones tienen clientes buenos y malos. Y es gracias a todos ellos que la peluquería siempre seguirá siendo un lugar maravilloso en el que estar.

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