El proceso de decoloración permite aclarar, de forma rápida y eficaz, el cabello natural y/o teñido. Para ello, los agentes oxidantes, presentes en los productos decolorantes, activan la melanina (proteína responsable del color del cabello) existente.

El Persulfato de amonio es una sal extraída del peróxido de ácido sulfúrico que libera oxígeno y ozono cuando se descompone, en contacto con el agua. Básicamente, es uno de los agentes oxidantes más activos, ya que conduce a la formación de amoniaco, compuesto químico básico que permite la penetración del producto. Estos agentes oxidantes se suelen mezclar con peróxidos (aguas oxigenadas a diferentes volúmenes), con el propósito de conseguir los niveles deseados de aclaración. Cuando estos agentes alcanzan las melaninas en el núcleo del cabello, modifican su composición de la siguiente manera: reduciendo su peso molecular.

Durante la decoloración, varios factores interactúan entre sí y determinan el resultado final. El Persulfato de amonio concentrado y la adición de Peróxido conforman una mezcla, más reactiva que ambas sustancias por sí solas. El Peróxido actúa como vehículo de activación del Persulfato, componente que aclara el pelo. De esta forma, se disuelven los pigmentos de color, natural y artificial y se agiliza el proceso de decolorado.

Como ya hemos explicado en más de una ocasión, la exposición a diversos agentes químicos incluidos en productos cosméticos, es uno de los factores de riesgo que afectan a los profesionales de la peluquería. Esta exposición constante y duradera, en la mayoría de los casos, se puede materializar en efectos perjudiciales para la salud de peluqueros, estilistas y ayudantes. El abandono de la profesión debido a problemas de salud afecta al 20% de los profesionales.

Principales recomendaciones

Cuando se trabaja con Persulfato de amonio es imprescindible trabajar con guantes, especialmente aquellos que llevan el pictograma de protección química, medida que contribuye a evitar la irritación y sensibilización de la exposición repetida a esta sustancia.

La mezcla se debería realizar y aplicar en un área donde haya buena circulación de aire. La ventilación natural (puertas y ventanas) debería ser suficiente en cualquier salón donde se mezclen productos con sustancias químicas. De lo contrario, se recomienda instalar un equipo de extracción localizada en lugares específicos como la mesa de preparación de mezclas, espacios donde se efectúen servicios con riesgo de exposición.

Durante el manejo de persulfatos es aconsejable emplear lentes especiales para el uso de químicos o una mascarilla de acrílico. De esta forma, se evitarían posibles salpicaduras o el contacto con los ojos. El hecho de llevar una mascarilla autofiltrante frente a partículas sólidas y líquidas con un nivel de protección FFP1 contribuiría a proteger el sistema respiratorio.
También se recomienda llevar zapatos con suelas de neopreno, ante posibles derrames sobre el suelo del local.

Los envases se deberán conservar en un lugar fresco y seco. Las soluciones de los Persulfatos también se deberán aislar del calor y la contaminación con otras sustancias, asegurándose una estabilidad máxima durante su almacenamiento.

La alergia por persulfato afecta a algunos usuarios, manifestándose en forma de salpullido en la piel. Este desaparece cuando se evitan contactos posteriores con dicha sustancia.

Todo el equipo en contacto con este componente químico se deberá limpiar muy bien antes de su manejo.

Se recomienda utilizar cucharones de acero inoxidable o plástico, cuando se dosifique o retire del envase original.

Algunas fuentes citan al carbonato de sodio como posible sustituto de sales de persulfato.

Por último, este componente químico no es biodegradable y daña la vida acuática. La botella debería estar vacía antes de depositarla en la basura.

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