En post anteriores hemos hablado sobre qué primeros pasos dar con la apertura de una peluquería, centro de estética, salón de belleza o cualquier otro negocio de este sector. El naming, o lo que es lo mismo, la creación del nombre de una nueva marca, es uno de los aspectos más fundamentales.

Cualquier negocio o empresa que quiera emprender tiene que partir de un buen plan de marketing, tanto en los aspectos de público, oferta y demanda, como en lo relacionado con la promoción y la imagen de marca.

El nombre de la peluquería o centro de estética o belleza forma parte de esa imagen de marca. De hecho es la primera impresión de marca que recibirán muchos de los clientes potenciales.

Aspectos a tener en cuenta para realizar el naming:

  1. Trasmitir la personalidad de la marca.
  2. Distinción respecto a la competencia.
  3. Concretar la especialidad dentro del sector belleza para lograr un mejor posicionamiento.

Guiándonos por los nombres de marcas de centros ya consolidadas dentro de belleza, muchas de ellas optan por:

  • Nombres y apellidos del profesional de estética y peluquería que ha emprendido el negocio: Esto transmite confianza y prestigio avalado por una persona, que se traduce en la seguridad de que tendremos la cercanía y la garantía de una atención personal.
  • Nombres en otros idiomas: Generalmente el más utilizado es el inglés para conseguir mayor expansión internacional, pero también se emplean el francés o el italiano ya que son dos idiomas que se relacionan mucho con el mundo de la belleza y la moda.
  • Nombres al azar sin significado concreto que tengan una sonoridad y una estética intrínseca: Es una buena manera de conseguir nombres totalmente originales, que los clientes pueden llegar a distinguir y recordar asociándolos a la marca, puesto que son palabras completamente nuevas que con el paso del tiempo quedan muy nítidamente grabadas en la mente de los clientes.

Es preferible tener varias opciones de naming puesto que hay que comprobar si ese nombre ya está registrado para una marca. Otra recomendación es no emplear apóstrofes, diéresis o símbolos extraños en el nombre de la marca, porque podrá dar muchos quebraderos de cabeza.

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