Por Santiago Sánchez, Director de pelugestion.com

Si. Lo siento. Y eso que estoy harto de que la gente me diga que pasa un buen rato en su peluquería. Yo entro deprisa, deseando salir cuanto antes. Me encanta que me acaricien la nuca, que me hagan masajes… pero … no sé. Eso de que alguien ande con una tijera circundándome la cabeza… no sé, no sé…

Así que sería demasiado largo explicarte porqué resulta que ahora me dedico a desarrollar una aplicación para gestionar peluquerías. Mira que podría haber elegido uno de los cientos de sectores económicos que hay. Pues no… elegí la peluquería. Otro día, con más calma, te explicaré como acabé aquí.

Llevo casi 25 años dedicado a la tecnología, no por gusto, sino por casualidad. Lo que a otros les parece una pesadilla, yo siento que lo entiendo o… mejor dicho… NO lo entiendo pero SÉ porqué no lo entiendo! La tecnología no es fácil, sobre todo si le pedimos que realice tareas complejas. No me refiero a WhatsUp, que es el prodigio de la sencillez y la utilidad, sino de tecnología que necesariamente es más compleja porque se ocupa de necesidades más complejas.

Ahí es donde entran los programas de gestión. Prácticamente el 100% de los clientes que se me han acercado me han advertido de que SÓLO necesitan una SENCILLA aplicación para llevar sus negocios. Y luego, cuando me han relatado sus necesidades casi me caigo de espaldas de la complejidad de la mayoría de ellos.

Pero hablemos de peluquerías: la verdad es que llevar un negocio de peluquería de forma tecnológica no es muy complicado. Creo que por dos motivos: primero, porque las necesidades no son muy complicadas. Y segundo, puede decirse que todas las peluquerías funcionan, o deberían funcionar, de la misma manera.

Desde mi punto de vista, un sistema de gestión de peluquerías debería proporcionar al profesional ciertas ventajas como:

  1. Ser manejado desde una tableta que, cuando cierre el local, me la lleve a mi casa y la utilice para ver mis series favorita.
  2. Que en sus prestaciones básicas, sea un programa gratuito y que no haya que actualizarlo nunca porque se actualice solo.
  3. Que me proporcione una información gráfica que me oriente sobre la marcha real de mi negocio
  4. Y… y esto es lo más importante: que mejore la atención que puedo dar a mis clientes.

Pero claro, todo esto lo dice alguien que, según entra por la puerta y ve las tijeras en manos de su peluquero de confianza, empieza a temblar…

Santi Sánchez, Director de Pelugestión

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